miércoles, 28 de septiembre de 2011

Dentro del mundo de la maternidad, uno de los fenomenos que presenta mayor complejidad es el del embarazo de adolescentes.
Cada vez el inicio de la actividad sexual es en edades mas tempranas.
La edad promedio de la primera relacion son los quince años , por lo que representa una complejidad para la sociedad y para todo el sistema de la salud.
Hay  una compleja red de factores que influyen en los embarazos adolescentes, entre los cuales podemos mencionar, ocupando el primer lugar, el inicio temprano de las relaciones sexuales, la escasa utilizacion de metodos anticonceptivos, poca comunicacion familiar, escasos proyectos  personales y vacios  afectivos  que parecen “llenarse” con la  maternidad.
Se tiende a pensar que esto sucede solo en los sectores mas carenciados, sin embargo se presenta en todos los estratos  sociales, si bien un porcentaje mayor esta en las familias mas carenciadas, y con menos medios de informacion y cultura.
Las parejas adolescentes son por lo general de corta duracion; por esto muchasembarazadas adolescentes siguen viviendo en el hogar parental , insertandose ella y su hijo.
Mientras esto sucede, por el lado  del adolescente varon, muchos experimentan  sentimientos  desencontrados, ya que  se le responsabiliza de la situacion, pero a la vez se le objeta su capacidad de ser padre.  Todo esto genera una angustia que se ve reflejada en su pareja e hijo y demas integrantes de la familia.
En la adolescencia tal como se la conoce , se tiende a desafiar las normas, se asumen conductas de riesgo, trsgreden lo establecido y parece no haber nada imposible.
Entre estas conductas , es que encontramos los embarazos no deseados, riesgo de contraer enfermedades de transmision sexual, ya que en muchas ocasiones , el desafio es no usar  ningun metodo anticonceptivo.
No podemos olvidar que la adolescencia en si misma es una etapa de crisis, por la que la gran mayoria pasa.
La adolescente madre  no escapa  a esta realidad. Su identidad adulta asi como la de su pareja, estan en proceso, no se han conformado aun.
Por esta razon hablamos de una crisis(adolescencia) dentro de  otra crisis (maternidad adolescente).
Por todo esto el adolescente no debe de transitar sola/o esta etapa, necesita el apoyo familiar , una contencion que ayude a madurar  esta etapa , muchas veces es aconsejable  una terapia.

lunes, 26 de septiembre de 2011

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA, FELICIDAD O TERROR?

Ésta es una situación difícil de entender, ya que, aunque la mayoría de las personas lo considera como terror, esto depende del criterio y punto de vista de cada persona.
Por ejemplo, hay casos en los que a pesar de que no se esperaba un embarazo, éste es el resultado de una relación maravillosa, basada en el amor y lo aceptan con responsabilidad y alegría porque, a pesar de si inexperiencia y, si es el caso, cuentan con el apoyo de sus familias y la sociedad, podrán alcanzar la madurez que en su momento les falto.
Es normal tener relaciones sexuales en el noviazgo?
Hoy en día los jóvenes encuentran una mayor aceptación por parte de la sociedad para ser activos sexualmente, pero un embarazo sigue siendo condenado.
Hace algunos años resultaba "normal", que una joven adolescente de entre 13 y 14 años de edad se casara generalmente con un hombre mayor que ella y tuviera familia (hijos). Hoy en día con lo de la liberación femenina, las mujeres quieren ser independientes por sus propios meritos, es decir, necesitan estar solteras más tiempo para sentirse realizadas.
El verdadero problema de esta situación es que las niñas-mujeres y los niños-hombres adquieren primero la capacidad de procrear, aprox. 4 o 5 años, antes de alcanzar su madurez emocional.
No es fácil responder a esta pregunta, ya que depende mas que nada, del criterio y punto de vista de cada persona o de la pareja, y si los dos lo deciden no hay problema, mas que con la sociedad y su propia familia. Como podemos ver, la sociedad se ve involucrada en muchas de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida.



viernes, 23 de septiembre de 2011

Discusión

En el estudio se demostró que la deserción escolar en las adolescentes no solamente ocurre durante el embarazo, sino también, en un porcentaje importante (40%) antes del embarazo. Sin embargo, sólo el grupo de adolescentes que deserta durante el embarazo ha sido identificado por las instituciones y organismos gubernamentales y no gubernamentales, como MIDEPLAN, Ministerio de Educación, SERNAM, CELADE y CEPAL entre otros, señalando que el problema de la deserción escolar en el grupo de las adolescentes ocurre a causa del embarazo4,14-17.
La baja escolaridad que alcanzan estas adolescentes y la dificultad para reinsertarse al sistema escolar, tiene un efecto negativo en la formación del capital humano y la superación de la pobreza de estas adolescentes, realidad que también ha sido reportada por Troya18. Contrapuesto con lo anterior, Evans19 comprobó que cuando las adolescentes se mantienen en el sistema escolar, tienden a posponer su primer embarazo y a usar métodos anticonceptivos.
El rendimiento escolar de estas adolescentes, durante su permanencia en el sistema era malo, puesto que la repitencia se presentó en un alto porcentaje en ambos grupos, cifra que se encuentra por sobre el promedio general nacional, que es alrededor de 10%14. Estos hallazgos concuerdan con Meléndez20, quien además señala que la deserción escolar es el último eslabón en la cadena del fracaso escolar y que un alumno repitente tiene alrededor de 20% más de probabilidad de abandonar el sistema escolar.
Los motivos de deserción escolar, en aquellas adolescentes que desertaron previo al embarazo, coinciden con los señalados por los jóvenes de nuestro país en la encuesta CASEN 2000, del Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN)14. Aun cuando este estudio coincide con varias investigaciones que señalan al embarazo como causa de deserción escolar, éstos no escudriñan en ella17. La vergüenza y las complicaciones del embarazo, como el síndrome hipertensivo y el parto prematuro, son las razones específicas que señalaron las adolescentes en esta investigación.
Las adolescentes que desertaron previo al embarazo, estaban en su mayoría sin ninguna actividad educativa, laboral y recreativa o trabajaban en actividades pseudolaborales y mal remuneradas. Situación que ya había sido detectada en otros estudios realizados por los autores, en la línea del embarazo en la adolescencia2,3.
La baja escolaridad de los padres de las adolescentes y la desvalorización de la educación por parte de ellos, coincide con los hallazgos de Luna21 y Bárcena22, quienes señalan que la baja escolaridad de los padres es un potencial factor de deserción escolar.
Esta investigación permitió detectar al grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo, grupo que resultó ser mucho más vulnerable desde la perspectiva sociocultural, educacional y familiar, que aquellas adolescentes que desertaron durante el embarazo. El estudio demostró además, que el 100% de las adolescentes embarazadas desertaron durante el embarazo, en tanto que la deserción escolar global en Chile, a nivel de enseñanza media, incluyendo a quienes desertaron por razón del embarazo, es de sólo 9,9% (INE, 2002), lo que es un muy fuerte indicador del impacto que el embarazo tiene en este grupo de adolescentes.
Los autores consideran como limitación del estudio, la imposibilidad de conocer los antecedentes del grupo de adolescentes que deserta del sistema escolar sin estar embarazadas, lo que impide hacer un estudio comparativo más profundo, aun cuando ello no constituye uno de los objetivos de la investigación, puesto que el estudio se realizó en adolescentes embarazadas que ingresaron a tener su parto en la maternidad del Hospital Guillermo Grant Benavente, Concepción.

Resultados

De 100% de las adolescentes estudiadas, el 60% desertaron durante el embarazo, el 40% restante ya había desertado del sistema escolar previo al embarazo.
Las adolescentes pertenecían al nivel socioeconómico bajo, pero al clasificarlas según el índice específico de medición del nivel socioeconómico, presentaron diferencias significativas, puesto que el grupo de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, pertenecían en un mayor porcentaje al subnivel de miseria (19,8% vs 5,4%), p <0,001 (Tabla 1).
Como se observa en la Tabla 2, las adolescentes embarazadas en ambos grupos, eran en su gran mayoría solteras, especialmente en el grupo de adolescentes que desertaron previo al embarazo, las cuales en el 91,3% eran solteras versus 80,8% en el otro grupo (p <0,01).
Con respecto al antecedente del nivel de escolaridad, hubo una fuerte diferencia significativa entre los grupos, ya que el 43% de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, sólo alcanzaron un nivel de escolaridad básica versus el grupo de adolescentes que desertaron durante el embarazo, donde sólo el 11,6% alcanzó este nivel educacional (p <0,001) (Tabla 3).
Al estudiar la repitencia de curso se observó en ambos grupos, un alto porcentaje de esta variable (46,5% versus 36,9%), (p <0,001). En porcentajes acumulados, el 20% de las adolescentes que desertaron previo al embarazo repitió 2 y 3 cursos y el 29,2% de las adolescentes que desertaron durante el embarazo repitió hasta 4 cursos. Estas diferencias no son estadísticamente significativas. Tabla 4.
En el grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo, los principales motivos para la deserción fueron el problema económico y en el 27,6% de los casos, los problemas familiares, entre los que se destacan el abandono del padre y la separación de los padres. En tanto, en el grupo de adolescentes que desertó durante el embarazo, estos motivos corresponden a la vergüenza (41,6%) y las complicaciones obstétricas (31,7%). En 6 casos el colegio puso obstáculos para continuar los estudios (4,2%).
De las adolescentes embarazadas con deserción escolar previa al embarazo, el 68,6% no realizaba actividad educativa, laboral o recreativa organizada tendiente a utilizar constructivamente el tiempo libre. El 29,1% de las que trabajaba, lo hacía en actividades pseudolaborales y mal remuneradas.
Se ha comprobado que a menor educación de los padres mayor deserción escolar de los hijos, en este estudio también se comprobó esta relación, puesto que el 38,5% de las madres de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, tenían enseñanza básica, versus 48,8% de las madres de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, estas diferencias son estadísticamente significativas (p <0,005).
En ambos grupos, el padre presentaba mayor porcentaje de enseñanza media, 43,0% en el grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo y 54,6% en el que desertó durante el embarazo. Diferencias estadísticamente significativas (p <0,05).
En cuanto al analfabetismo de los padres, sólo se encontraron tres casos, que pertenecían al grupo que desertó previo al embarazo.
Debido, probablemente, al nivel de escolaridad de los progenitores de las adolescentes en estudio, el 39,5% de los padres según relataron las adolescentes que desertaron previo al embarazo, no valoraban la educación de sus hijas, versus el 13% de los padres de las adolescentes que desertaron durante el embarazo. Estas diferencias fueron estadísticamente significativas (p <0,001). Tabla 5.
Con relación a la posibilidad de reinsertarse al sistema escolar después del nacimiento de su hijo, la mayoría (79,2%) de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, lo encontraba posible, versus 52,3% del grupo que desertó previo al embarazo (p <0,001).
Las razones que señalaron las adolescentes que desertaron previo al embarazo, para no reinsertarse al sistema escolar fueron el criar al hijo (46%) y tener que trabajar (26%), en cambio, las adolescentes que desertaron durante el embarazo sólo señalaron como motivo la crianza del hijo (100%).
La mayoría de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, tenían aspiraciones educacionales futuras, 86,9% versus 67,5% en el grupo de las adolescentes que desertó previo al embarazo (p <0,01). De ellas, el 40,7% y el 41,4% respectivamente, aspiraba lograr un título técnico-profesional (NS).















Pacientes y metodos


Para la determinación del tamaño de la muestra a analizar, se consideró que el número de embarazadas adolescentes en un período fijo de tiempo, es un proceso de naturaleza estocástica, que se mantiene relativamente estacionario en el tiempo, lo que implica que, básicamente sus parámetros poblacionales y distribucionales se han mantenido constantes durante los últimos años, Bartoszynski y Niewiadomska-Bugaj (1996). De acuerdo con este criterio, la muestra consistirá en un segmento de este proceso de longitud tres meses, lo que determina, de acuerdo a la información histórica disponible (el número promedio de embarazos adolescentes anuales en el Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción, es de aproximadamente 1.100 casos), aproximadamente 25% del total, es decir, 275 casos.
En la práctica la muestra fue de 223 adolescentes embarazadas, de las cuales se excluyeron 7 adolescentes que habían terminado la enseñanza media al momento de embarazarse, por lo tanto, 216 adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar fueron válidas para el período. Este tamaño muestral, con 95% de confianza, tiene una precisión de aproximadamente de 65% en el caso más desfavorable y de 2% de precisión en el más favorable, lo que satisface las necesidades del estudio.
El estudio incluyó a todas las adolescentes embarazadas (223), que ingresaron a tener su parto, al Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Guillermo Grant Benavente, Concepción, Chile, en el período comprendido entre el 01 de septiembre al 31 de diciembre de 2001.
Se realizó un estudio comparativo, de corte transversal y correlacional. El grupo en estudio estuvo constituido por las adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar. Hubo dos subgrupos: uno compuesto por las adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar antes del embarazo (86 casos) y otro por aquellas que desertaron durante el embarazo (130 casos).
Los datos se obtuvieron a través de una entrevista personalizada y la información obtenida a través de ésta, se vació a un instrumento codificado, con preguntas cerradas y abiertas, diseñado de acuerdo a los objetivos de la investigación, durante su hospitalización en la maternidad del Hospital Guillermo Grant Benavente. Además, se realizaron visitas domiciliarias, para evaluar el entorno social y familiar de los hogares de las adolescentes en diferentes localidades de la octava región y establecer así el nivel socioeconómico (NSE), según índice específico de medición de éste y escala de Graffar.
El índice de Graffar para medición del NSE, lo define en alto, medio, bajo y miseria. Posteriormente, para subclasificar el nivel socioeconómico bajo, se utilizó el índice específico de medición del NSE, que lo divide en bajo-alto, bajo-medio y miseria.
Los datos obtenidos fueron registrados en un instrumento diseñado de acuerdo a los objetivos, el cual fue previamente validado y luego se ingresaron a una planilla de cálculo Excel XP, Windows XP.
Los datos fueron resumidos en tablas y figuras, el análisis estadístico de los resultados y la comparación estadística de los grupos estudiados se efectuó mediante la aplicación de diversas pruebas estadísticas de acuerdo al tipo de variable estudiada, chi cuadrado, prueba no paramétrica de Mann y Whitney para muestras independientes y t-Student. Considerándose significativas todas aquellas diferencias con un valor p <0,05.
En Chile, nacen cada año alrededor de 40.355 recién nacidos cuyas madres tienen entre 15 y 19 años. A esta cifra, se agregan otros 1.175 nacimientos en menores de 15 años. De esta forma, en nuestro país la incidencia del embarazo en la adolescencia es de alrededor de 16,16%, siendo mayor en la octava región (25%)1-4.
Uno de los problemas más complejos que actualmente confronta la reproducción humana se produce justamente en este período: el embarazo en la adolescencia, considerado como un problema biomédico con elevado riesgo de complicaciones durante el embarazo y parto, que conlleva un incremento en las tasas de morbilidad y mortalidad materna, perinatal y neonatal5-8. Tiene además implicancias socioculturales y psicológicas con elevado costo personal, educacional, familiar y social2,3.
Desde la perspectiva sociocultural, la adolescente embarazada limita sus oportunidades de estudio y trabajo, puesto que la mayoría de ellas se ve obligada a desertar del sistema escolar, quedando la adolescente con un nivel de escolaridad muy bajo que no le permite acceder a un trabajo digno que le permita satisfacer, al menos, sus necesidades básicas. Esta situación se ve agravada por su condición de madre soltera en que queda la mayoría de estas adolescentes, debido a que la pareja es generalmente un adolescente o joven que no asume su responsabilidad paterna, provocando una situación de abandono afectivo, económico y social en la madre y el niño9-12.
No obstante esta realidad, existe escasa investigación sistemática sobre el efecto del embarazo precoz en la deserción escolar. Existen aún menos estudios en el grupo de adolescentes que ha desertado antes del embarazo. Sólo algunos estudios epidemiológicos señalan en sus aspectos socioculturales, datos de incidencia de deserción escolar por causa de embarazo13.
En Chile, en el año 2000 la deserción escolar en la enseñanza básica y media fue de 11,3%, correspondiendo de este porcentaje, 9,9% a la enseñanza media con 106.000 adolescentes entre 14 y 17 años y 1,4% a la enseñanza básica15,16.
Los resultados de la encuesta CASEN 2000, muestran las diferencias entre hombres y mujeres con relación a las razones para no asistir a un establecimiento educacional, siendo en el hombre la causa principal la dificultad económica (23,6%), en cambio, en las mujeres, es la maternidad o embarazo (28,7%)14,15.
Los objetivos de este estudio fueron determinar las relaciones entre el embarazo en la adolescencia y la deserción escolar y las diferencias socioeconómicas, culturales y de rendimiento escolar entre las adolescentes que desertaron antes y durante el embarazo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Embarazo adolescente, definición y causas


El embarazo en la adolescencia es aquella gestación que ocurre durante los dos primeros años de edad ginecológica (edad ginecológica 0 = edad de la menarquia) y/o cuando la adolescente mantiene la total dependencia social y económica de la familia parental.

Magnitud actual y tendencias en embarazo de adolescentes


La fecundidad total y la del grupo de 15 a 19 años han disminuido en la región de las Américas. Sin embargo, estos descensos no han sido de igual magnitud en todos los grupos etáreos, ni en todos los países. La tasa de fecundidad específica en el grupo de 15 a 19 años en América Latina fluctúa entre 60 y 130 nacimientos por 1.000, tendiendo, en general, las tasas de fecundidad en adolescentes a ser más altas en los países de fecundidad alta.

Aunque la tasa de fecundidad en adolescentes tiende a declinar, el mayor descenso de la tasa de fecundidad específica en edades superiores hace que la proporción de embarazos e hijos en menores de 20 años aumente; el número absoluto de hijos de adolescentes también aumenta por el aumento del número de población adolescente: el grupo de mujeres de 15 a 19 en América Latina subió desde 8 millones en 1950 a algo más de 22 millones a la vuelta del siglo. Los nacimientos en madres menores de 20 son alrededor del 15% con algunos países que superan el 18%. Así, cada año unas 3.300.000 adolescentes latinoamericanas llevan a término un embarazo, ignorándose el número de abortos.

Chile, en 1998, presenta una tasa de natalidad de 18,3 nacidos vivos por cada 1.000 habitantes, con un promedio de 2,3 hijos por mujer en edad fértil. La tasa de fecundidad específica es de 67,3 nacimientos por 1.000 mujeres de 15 a 19 años, siendo la proporción de nacimientos de madres de este grupo etario de 15% (incremento desde 10,5% en los años 60). Los padres de estos niños son también jóvenes, con 80 a 90% entre 15 y 24 años. Así en los últimos años, nacen aproximadamente 40.000 niños hijos de madres de 10 a 19 años, la gran mayoría de las cuales tiene entre 15 y 19 años.
Etiología y Factores asociados al embarazo en adolescentes
Determinantes de la fecundidad en la adolescencia:

Factores biológicos: 
La edad de menarquia es un factor determinante de la capacidad reproductiva, la que está ligada a la proporción de ciclos ovulatorios que alcanzan cerca del 50% 2 años después de la primera menstruación. Entre los fenómenos que constituyen la aceleración secular del crecimiento está el adelanto de la edad de menarquia. En el último siglo, la menarquia se ha adelantado entre 2 y 3 meses por década, descendiendo desde más o menos los 15 años de edad a alrededor de los 12 (últimos 150 años). Así, los adolescentes son fértiles a una edad menor.
Factores psicosociales y conducta sexual: 
El adelanto de la menarquia es un factor biológico que se acompaña de actitudes y de comportamientos hacia el sexo opuesto, que pueden conducir a un ejercicio temprano de la sexualidad. Los factores psicosociales que acompañan a la modernización y su influencia en los roles personales y familiares son también contribuyentes, al existir grandes contradicciones: por una parte las características biológicas permiten la reproducción más temprana, por otra, la sociedad retarda la edad en que se considera adulto con todos los derechos y deberes (hay sociedades en las que se ha intercalado una década entre la menarquia/espermarquia y la independencia económica y laboral). Este conjunto de elementos hace que aumente el período de exposición al riesgo de embarazo fuera del marco, socioculturalmente aceptado, del matrimonio estableciéndose, además, expectativas poco realistas sobre el comportamiento sexual de los adolescentes.
Conducta sexual: 

Hay escasa información respecto a la sexualidad de los adolescentes latinoamericanos, aunque algunos estudios estiman que el 50% de los adolescentes menores de 17 años es sexualmente activo. En 8 países participantes de las encuestas de demografía y salud se encontró que entre 53 y 71% de las mujeres habían tenido relaciones antes de los 20 años. En Chile distintos estudios indican que el 40% de los adolescentes escolares han tenido relaciones sexuales (47% de los hombres, 32% de las mujeres), siendo más alto en el nivel socioeconómico bajo (63%), seguido del medio (49%), y menor en el alto (17%).

La observación clínica indica que la relación sexual precoz es extendida en comunidades campesinas, algunas zonas suburbanas y en las clases sociales bajas de las grandes ciudades. El aumento de la población juvenil sexualmente activa no se ha acompañado de un incremento proporcional de contracepción.

La edad media en que se contrae matrimonio es un indicador de las opciones al alcance de las mujeres: cuando pueden elegir, muchas mujeres retrasan el matrimonio para estudiar y/o buscar empleo. Esta orientación al cumplimiento de metas es un factor que favorece un inicio más tardío de la actividad sexual.
Disfunción familiar: 

Un mal funcionamiento familiar puede predisponer a una actividad sexual prematura, y un embarazo puede ser visto como la posibilidad de huir de un hogar patológico donde a veces la adolescente se siente amenazada por la violencia, el alcoholismo y el riesgo de incesto. Como factores de riesgo asociados a la familia se han descrito también la inestabilidad familiar, el embarazo adolescente de una hermana, madre con historia de embarazo adolescente y enfermedad crónica de uno de los padres.
Psicológicos y Culturales 

Durante la etapa temprana del desarrollo cognitivo de la adolescencia, los adolescentes no son capaces de entender todas las consecuencias de la iniciación precoz de la actividad sexual. En la adolescencia media el egocentrismo de la etapa las hace asumir que a ellas "eso no les va a pasar". La necesidad de probar su fecundidad, estando afligidas por fantasías de infertilidad, puede ser un factor poderoso durante la adolescencia.

En un ambiente de pobreza y subdesarrollo, donde la movilidad social es escasa o nula, la adolescente es incapaz de concebir la alternativa de evitar un embarazo. El "machismo" y la necesidad del varón de probarse, así como la existencia de carencias afectivas y necesidades no satisfechas son factores del comportamiento que también contribuyen al fenómeno.
Sociales 

Las zonas de pobreza, con hacinamiento, estrés, delincuencia y alcoholismo, tendrán mayor cantidad de familias disfuncionales, falta de recursos y acceso a los sistemas de atención en salud, con el consecuente mayor riesgo.

Los medios de comunicación, a través de los mensajes comercializados y estereotipados, han contribuido a la reducción de las barreras culturales que, en el pasado, limitaban la actividad sexual.

La pérdida de la religiosidad es otro factor que afecta las barreras para el ejercicio de la sexualidad adolescente.

martes, 20 de septiembre de 2011

La importancia del apoyo familiar en el embarazo adolescente.

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Dentro del mundo de la maternidad, uno de los fenomenos que presenta mayor complejidad es el del embarazo de adolescentes.
Cada vez el inicio de la actividad sexual es en edades mas tempranas.
La edad promedio de la primera relacion son los quince años , por lo que representa una complejidad para la sociedad y para todo el sistema de la salud.
Hay  una compleja red de factores que influyen en los embarazos adolescentes, entre los cuales podemos mencionar, ocupando el primer lugar, el inicio temprano de las relaciones sexuales, la escasa utilizacion de metodos anticonceptivos, poca comunicacion familiar, escasos proyectos  personales y vacios  afectivos  que parecen “llenarse” con la  maternidad.
Se tiende a pensar que esto sucede solo en los sectores mas carenciados, sin embargo se presenta en todos los estratos  sociales, si bien un porcentaje mayor esta en las familias mas carenciadas, y con menos medios de informacion y cultura.
Las parejas adolescentes son por lo general de corta duracion; por esto muchasembarazadas adolescentes siguen viviendo en el hogar parental , insertandose ella y su hijo.
Mientras esto sucede, por el lado  del adolescente varon, muchos experimentan  sentimientos  desencontrados, ya que  se le responsabiliza de la situacion, pero a la vez se le objeta su capacidad de ser padre.  Todo esto genera una angustia que se ve reflejada en su pareja e hijo y demas integrantes de la familia.
En la adolescencia tal como se la conoce , se tiende a desafiar las normas, se asumen conductas de riesgo, trsgreden lo establecido y parece no haber nada imposible.
Entre estas conductas , es que encontramos los embarazos no deseados, riesgo de contraer enfermedades de transmision sexual, ya que en muchas ocasiones , el desafio es no usar  ningun metodo anticonceptivo.
No podemos olvidar que la adolescencia en si misma es una etapa de crisis, por la que la gran mayoria pasa.
La adolescente madre  no escapa  a esta realidad. Su identidad adulta asi como la de su pareja, estan en proceso, no se han conformado aun.
Por esta razon hablamos de una crisis(adolescencia) dentro de  otra crisis (maternidad adolescente).
Por todo esto el adolescente no debe de transitar sola/o esta etapa, necesita el apoyo familiar , una contencion que ayude a madurar  esta etapa , muchas veces es aconsejable  una terapia.

Embarazo en la adolescencia. Es aquel que ocurre en mujeres de diecinueve años o menos.

Embarazo en la adolescencia

: Es aquel que ocurre en mujeres de diecinueve años o menos.

Causas

La tasa de embarazos en la adolescencia y el índice de natalidad para adolescentes ha disminuido en general desde que alcanzó su punto más alto en 1990, debido en gran parte al incremento en el uso de condones.
El embarazo en adolescentes es un asunto complejo con muchas razones para preocuparse. Los adolescentes más jóvenes (12 a 14 años de edad) tienen mayor probabilidad de tener relaciones sexuales no planeadas y de ser forzados al sexo. Los adolescentes de 18 a 19 años de edad técnicamente son adultos y la mitad de los embarazos en adolescentes ocurre en este grupo de edad.
Los factores de riesgo para el embarazo en adolescentes abarcan:
  • Edad más joven
  • Rendimiento académico deficiente
  • Desventaja económica
  • Padres solteros o adolescentes

Síntomas

Los síntomas del embarazo abarcan:

Pruebas y exámenes

La adolescente puede o no admitir que ha tenido relaciones sexuales. Si la adolescente está embarazada, generalmente se presentan cambios de peso (con más frecuencia es un aumento, pero puede haber también pérdida, si las náuseas y vómitos son considerables). El examen físico puede mostrar aumento en el perímetro abdominal y el médico puede sentir el fondo uterino (parte superior del útero agrandado).
El examen pélvico puede revelar la coloración azulada o violácea de las paredes vaginales, una coloración igual y ablandamiento del cuello uterino, al igual que ablandamiento y agrandamiento del útero.

Tratamiento

Todas las opciones disponibles para la adolescente embarazada se deben considerar cuidadosamente, incluyendo el aborto, la adopción o criar al niño con el apoyo de la comunidad o de la familia. La discusión con la adolescente puede requerir de varias consultas con un médico para que le explique todas las opciones de una manera imparcial y que involucre a los progenitores o al padre del bebé si es apropiado.
El cuidado prenatal temprano y adecuado, preferiblemente a través de programas especializados en embarazos de adolescentes, garantiza el nacimiento de bebés más sanos. Las adolescentes embarazadas necesitan valoración para consumo de cigarrillo, alcohol y drogas y se les debe ofrecer apoyo para ayudarlas a que dejen estos hábitos.
La nutrición adecuada se puede estimular a través de la educación y los recursos de la comunidad. Se debe hacer hincapié igualmente en hacer el ejercicio apropiado y dormir adecuadamente. Después del parto, son importantes los servicios e información sobre métodos anticonceptivos para evitar que las adolescentes queden nuevamente en embarazo.
Se debe estimular y ayudar a las adolescentes embarazadas y a las que ya han dado a luz recientemente a que continúen en el colegio o que reingresen a programas educativos que les brinden las destrezas para ser mejores padres y poder encargarse de su hijo financiera y emocionalmente. El cuidado infantil accesible y de costo apropiado es un factor muy importante para que las madres adolescentes continúen sus actividades escolares o ingresen a la fuerza laboral.

Pronóstico

El hecho de tener el primer hijo durante la adolescencia hace que una mujer tenga mayores probabilidades de tener en general más hijos. Las madres adolescentes se atrasan aproximadamente dos años con respecto a su grupo de edad para completar sus estudios. Las mujeres que tienen un bebé durante sus años de adolescencia tienen mayor probabilidad de vivir en la pobreza.
Las madres adolescentes con antecedentes de abuso de sustancias son más propensas a reincidir en este comportamiento aproximadamente a los 6 meses después del parto.
Las madres adolescentes tienen mayor probabilidad que las madres mayores de tener un segundo hijo dentro de los dos años siguientes al primer hijo.
Los bebés que nacen de mujeres adolescentes tienen mayor riesgo de presentar problemas de desarrollo. Asimismo, las niñas que nacen de madres adolescentes tienen más probabilidad de convertirse en madres adolescentes igualmente y los niños varones tienen una tasa superior al promedio de ser arrestados y encarcelados.

Posibles complicaciones

El embarazo en la adolescencia se asocia con mayores tasas de morbilidad y mortalidad, tanto para la madre como para el niño. La muerte por violencia es la segunda causa principal de muerte durante el embarazo para adolescentes y es mayor en adolescentes que en cualquier otro grupo.
Las adolescentes embarazadas tienen un riesgo mucho mayor de morir o sufrir complicaciones médicas graves como:
Los bebés nacidos de adolescentes tienen una probabilidad de 2 a 6 veces más de tener bajo peso al nacerque aquellos cuyas madres tienen 20 años o más. La prematuridad juega el mayor papel en el bajo peso al nacer, pero el retraso en el crecimiento intrauterino (crecimiento inadecuado del feto durante el embarazo) también es un factor.
Las madres adolescentes tienen más probabilidad de mostrar comportamientos malsanos, los cuales dejan al bebé en mayor riesgo de presentar crecimiento inadecuado, infección o dependencia de sustancias químicas. Igualmente, cuanto más joven sea la madre por debajo de los 20 años, mayor será el riesgo para el bebé de morir durante el primer año de vida.
El control prenatal oportuno y adecuado es de vital importancia para las adolescentes embarazadas.

Cuándo contactar a un profesional médico

Solicite una cita con el médico si tiene síntomas de embarazo.
El médico también puede brindar asesoría con relación a los métodos de planificación familiar, prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) o riesgos del embarazo.

Prevención

Existen muchos tipos diferentes de programas de prevención del embarazo en la adolescencia.
Los programas de educación para la abstinencia estimulan a las personas jóvenes a posponer la iniciación de la actividad sexual hasta el matrimonio o hasta que estén lo suficientemente maduras para manejar la actividad sexual y un posible embarazo en una forma responsable.
Los programas basados en el conocimiento se concentran en enseñarles a las adolescentes acerca su cuerpo y sus funciones normales, al igual que a suministrar información detallada sobre los métodos anticonceptivos y la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Las investigaciones indican que la educación de sólo abstinencia sin información acerca de la anticoncepción no disminuye las tasas de embarazo en la adolescencia, pero los programas basados en el conocimiento sí lo hacen.
Los programas con enfoque clínico brindan un acceso más fácil a la información, asesoría por parte de profesionales de la salud y servicios de anticoncepción. Muchos de estos programas se ofrecen a través de consultorios ubicados en los colegios.
Los programas de asesoría por parte de compañeros generalmente involucran adolescentes mayores que invitan a otras adolescentes a resistirse a las presiones sociales y de los compañeros para llegar a involucrarse sexualmente. Estos programas tienden a tomar más un enfoque personal, ayudando a las adolescentes a entender sus propios riesgos. A aquellas adolescentes que ya están involucradas en actividades sexuales, estos programas de asesoría de compañeros también les brindan las habilidades para la negociación dentro de las relaciones sentimentales y la información que necesitan para obtener y utilizar los anticonceptivos en forma efectiva.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Historia de una adolescente embarazada

Isabel llevaba horas llorando en su habitación, el otoño madrileño en aquella tarde gris parecía comprender sus sentimientos. Los viejos árboles del parque infantil, que se ve desde su habitación, habían dejado caer sus primeras hojas, depositándolas con cuidado sobre aquel columpio, viejo y oxidado. Triste vida la del columpio -pensó Isa- Hacía meses que no pasaba un niño a columpiarse en él. Su única función se había convertido en servir de taburete a los grupos de jóvenes que frecuentan el parque para hacer botellón los viernes. Y así era como todo había comenzado, en un botellón.
Isabel, buena chica, buena estudiante, dieciséis años y en primero de bachillerato, estaba embarazada. El ginecólogo se lo había confirmado esa misma mañana. Su amiga Berta, que le había acompañado, no lo dudó ni un segundo _Tía, aborta, como no abortes te mato el feto a puñetazos en la barriga. Dijo medio en broma en un macabro intento de tranquilizar a Isa, que caminaba con el rostro pálido a la salida de la clínica.

Berta le acompañó a casa. Habían recorrido juntas ese camino miles de veces a la vuelta de clase, pero nunca Isa había permanecido tan callada durante el trayecto.
Fue una de esas cientos de conversaciones que en ese camino habían tenido entre las dos, la que ahora hacía reflexionar a Isa, mientras miraba por la ventana como el suelo de asfalto delataba que estaba empezando a llover.
Debió ser en cuarto de la ESO, el año pasado, el último curso que hacían uso del horrible uniforme que Isa siempre odió.
_¿Crees en los espíritus? Le preguntó Berta al hilo de una película de miedo que había visto.
_Si, creo que sí, las personas aparte del cuerpo tenemos espíritu. Contestó Isa con convencimiento.
_¿Y cuando morimos el espíritu sigue viviendo?
_Yo creo que sí, tiene sentido. Dijo Isa aún con gesto pensativo.
_Sí - afirmó Berta- yo también lo creo.
Quizás en ese momento Isabel no cayó en la cuenta, pero todavía un año después se acordaba de ese breve comentario, que apenas llegó a ser una conversación.
La pregunta era entonces. ¿Cuándo llega el espíritu a las personas? ¿en el momento en que nacen? ¿o al instante en el que son concebidas?. Le resultaba absurdo creer que teniendo todos los hombres un espíritu, éste no nos acompañe desde el primer día que somos concebidos por nuestros padres. Por otra parte esta idea le asustaba, le ponía contra la espada y la pared. Entonces… ¿ya era madre?. Seguramente su hijo no tuviese todavía una apariencia desarrollada, pero sí un espíritu y un destino.
La idea de que en cierto modo, ya era madre, le hizo abandonar la intención de abortar. Pero no le quitó ni un ápice del miedo que sentía, de la inquietud, o del profundo malestar al sentirse desafortunada ante el abismo que suponía la incertidumbre del futuro.
Había un rosario sobre la mesa del estudio, todavía en su caja, el abuelo se lo había regalado hacía apenas dos meses, por la confirmación. Se acercó y lo abrió, lo tomó con sus manos y se fijó en la figura de Jesús, que aunque pequeño, estaba realizado con gran detalle. Visto de cerca, su rostro miraba al cielo en expresión de dolor. Isa no tenía costumbre de rezar, iba alguna vez a misa, pero la verdad, cada vez menos.
Nunca se hubiera puesto a rezar el rosario, incluso hubiera sentido mucha vergüenza si sus amigas y amigos le hubieran visto. Pero conocía las oraciones, y por alguna razón extraña comenzó a orar, en silencio, con los ojos cerrados, mientras afuera lo que antes era una llovizna, ahora era una tormenta intensa. Se abstrajo tanto en la oración como nunca antes lo había hecho, y sintió desaparecer el sonido de la lluvia al fondo, rebosando cada vez más su espíritu de una sensación agradable de paz.
_¡Clunc! El sonido de las llaves y de la puerta, acompañado por el saludo de su madre le hizo abrir los ojos. El tiempo había pasado volando, media hora había transcurrido para Isa como si hubieran sido cinco minutos.
Al incorporarse no solo había dejado de llover sino que hacía sol, un sol que visto desde detrás de una ventana aislante del frío, cualquiera hubiera dicho que se trataba del mes de agosto. Al levantarse miró por la ventana a la calle, dos niños se columpiaban y correteaban por el parque, mientras su madre les vigilaba a la vez que sostenía en sus brazos a un bebé.
Isabel sonrió, caminó hasta la cocina y le dijo a su madre.
_Mamá, estoy embarazada. Y voy a seguir adelante.

Consecuencias del inicio sexual prematuro

Con el inicio sexual precoz no sólo se corre el riesgo de un embarazo y el contagio de enfermedades de transmisión sexual, sino además, se puede desarrollar disfunciones sexuales cuando sean adultos.



En los últimos años, la vida sexual activa de los adolescentes ha comenzado a una edad más temprana. Entre los 9 y 13 años en los varones, y entre los 11 y 14 años en el caso de las niñas, es la edad promedio de la primera relación sexual en los adolescentes de países desarrollados, según estudios de la Unicef. Aunque los datos son sorprendentes, en Chile, las cifras no son menos preocupantes. En nuestro país, los 14 y 15 años es la edad promedio del inicio precoz de la vida sexual.
Aunque la población adolescente sexualmente activa se preocupa por evitar un embarazo, sus comportamientos no evidencian el mismo cuidado respecto a las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Según el jefe del departamento de Ginecología y Obstetricia de la Universidad Católica, doctor Enrique Oyarzún, las prácticas sexuales que realizan para prevenir el embarazo, no son absolutamente seguras para evitarlo, además quedan expuestos a distintas ETS.
El doctor Oyarzún agrega: “Una de las prácticas comunes es el contacto genital no coital o masturbación mutua, la que no debe considerarse como totalmente segura para evitar un embarazo ni ETS. El coito interrupto es otra situación frecuente y debe recalcarse que no constituye un método anticonceptivo válido y que pone a las pacientes en riesgo de embarazo y de ETS. Del mismo modo, la relación anal, menos habitual en nuestro medio todavía, puede predisponer a infecciones y a secuelas coloproctológicas a largo plazo. El sexo oral, de práctica más frecuente en nuestro medio, también puede asociarse a infecciones como el VIH o el herpes”.
Según un estudio de la Comisión Nacional del Sida (CONASIDA), las conductas sexuales de la población adolescente chilena, han tenido incidencia en el alza de los últimos años del contagio de ETS.

Disfunciones sexuales

Los jóvenes que inician una vida sexual temprana, no sólo corren el riesgo de un embarazo y de adquirir una enfermedad de transmisión sexual, sino además, a desarrollar una disfunción sexual en la adultez.
Expertos opinan que los jóvenes al tener relaciones sexuales con rapidez, a escondidas, en el escaso tiempo del que disponen para estar solos, y al separar la afectividad de la sexualidad, se predisponen a tener disfunciones sexuales en la etapa adulta. Entre las que pueden desarrollar son: eyaculación precoz, anorgasmia -falta de orgasmo- o alteraciones en el deseo sexual.
Por último, el doctor Oyarzún, considera: “Creo que tenemos el derecho a decirles a nuestros adolescentes que esperen a crecer y ser más maduros psicológicamente para iniciar su vida sexual”, y pone énfasis en el rol que tienen los padres en la orientación sexual y valórica que le entregan a sus hijos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

¿Cómo prevenir el Embarazo Adolescente?



Con el arribo de la pubertad, arriban muchas cosas para los adolescentes, entre ellas el que biológicamente estén listos para la reproducción. Sin embargo, esta condición hormonal no es suficiente para poder emprender el camino de la paternidad.
Si bien es cierto, el embarazo adolescente es un problema generalizado en la población, la mala calidad de la educación sexual sumada al desconocimiento del correcto funcionamiento de los métodos anticonceptivos, eleva la cantidad de hijos de madres adolescentes en los sectores más vulnerables del país.
Si a esto le sumamos la falta de servicios públicos orientados a la población más joven del país, la poca relevancia que se le da a la sexualidad responsable en las instituciones educativas y la valoración moral negativa que provoca en la población, el embarazo adolescente es vivido como un problema puertas adentro.
Responsabilidad familiar
Embarazo adolescente
Foto: Carla Dannemann
En Chile, el 15.6% del total de niños que nacen, corresponden a hijos de madres adolescentes.
Los grandes culpables del embarazo adolescente terminan siendo los propios adolescentes. Muchas veces los padres, tan agobiados por la situación, responsabilizan en un 100% a sus hijos por las conductas “inadecuadas” que lo llevaron al embarazo.
De esta manera los ahora futuros progenitores se sienten abandonados y aun más apesadumbrados con todas las responsabilidades que ven venir. Sin un respaldo familiar el embarazo adolescente es percibido como un gran obstáculo que, en algunas ocasiones y ante consejos muy equivocados, se termina “solucionando” con el aborto.
Medidas de prevención
El embarazo adolescente se previene, no se cura. A partir desde esa premisa los padres pueden ayudar a sus hijos a transitar por una sexualidad responsable, las conversaciones respecto a la importancia del correcto uso demétodos de protección (no sólo por el embarazo sino también por las ETS) y abrir los espacios para las dudas adolescentes puede hacer la diferencia en la vida de los hijos.
Es común escuchar en charlas con adolescentes que ellos sienten “vergüenza” al hablar de sexualidad con sus padres. Esta incomodidad basada en la sensación de que serán reprendidos por su curiosidad sexual los aparta de los consejos paternos, dejándolos a merced de información compartida entre pares y exponiéndolos de forma innecesaria a conductas de riesgo.
Educación en la escuela
Los padres deberían exigir que en las escuelas se hable de sexualidad como de cualquier otro tema relevante para la vida de los estudiantes. El poder generar un espacio abierto al diálogo, guiado por un adulto capacitado permite que los jóvenes expresen sus dudas al interior del grupo de pares donde, por cercanía de edades e intereses, se sienten más cómodos que preguntándolo en sus casas.
La posibilidad de tener un docente instruido debe ser vista como una alternativa saludable en pos de disminuir las tasas de embarazo adolescente y no como una ofensa a la moral o a los valores familiares que prefieren no hablar de sexualidad con sus hijos.
Asumir de mejor manera la noticia
En el caso que el embarazo adolescente llegue a concretarse es importante que, los futuros padres, cuenten con el apoyo de su familia. Cuando las cosas están hechas no se puede pedir que no hayan sucedido, el rol del adulto pasa por enseñar a asumir con responsabilidad las dificultades que en la vida se presentan.
Lo peor en estos momentos es actuar motivados por la ira. Si bien es cierto que un embarazo adolescente derrumba los planes que los padres tenían pensado para sus hijos, es más cierto que los proyectos que se derrumban son los de aquel adolescente que ahora debe asumirresponsabilidades para las que no está preparado.
La experiencia de los padres debe ser traspasada a los hijos de la mejor manera posible. Acompañarlos en las decisiones médicas es fundamental, considerando que el embarazo adolescente acarrea riesgos en la salud de la futura madre y su bebé. No se trata de vivirlo como un nuevo hijo de la pareja, sino ubicar las labores que aquel adolescente debe aprender ahora que será padre.
Embarazo adolescente en cifras
Según la Sexta Encuesta del Instituto Nacional de la Juventud el 47,9% de los / las adolescentes chilenos/as inician su actividad sexual entre los 15 y los 19 años.
En  Chile, el 15.6% del total de niños que nacen, corresponden a hijos de madres adolescentes. Esta cifra nos coloca dentro de los países con las tasas más altas de nacimientos en adolescentes por 1.000 mujeres entre 15 y 19 años según el United Nations Population Fund.