miércoles, 28 de septiembre de 2011

Dentro del mundo de la maternidad, uno de los fenomenos que presenta mayor complejidad es el del embarazo de adolescentes.
Cada vez el inicio de la actividad sexual es en edades mas tempranas.
La edad promedio de la primera relacion son los quince años , por lo que representa una complejidad para la sociedad y para todo el sistema de la salud.
Hay  una compleja red de factores que influyen en los embarazos adolescentes, entre los cuales podemos mencionar, ocupando el primer lugar, el inicio temprano de las relaciones sexuales, la escasa utilizacion de metodos anticonceptivos, poca comunicacion familiar, escasos proyectos  personales y vacios  afectivos  que parecen “llenarse” con la  maternidad.
Se tiende a pensar que esto sucede solo en los sectores mas carenciados, sin embargo se presenta en todos los estratos  sociales, si bien un porcentaje mayor esta en las familias mas carenciadas, y con menos medios de informacion y cultura.
Las parejas adolescentes son por lo general de corta duracion; por esto muchasembarazadas adolescentes siguen viviendo en el hogar parental , insertandose ella y su hijo.
Mientras esto sucede, por el lado  del adolescente varon, muchos experimentan  sentimientos  desencontrados, ya que  se le responsabiliza de la situacion, pero a la vez se le objeta su capacidad de ser padre.  Todo esto genera una angustia que se ve reflejada en su pareja e hijo y demas integrantes de la familia.
En la adolescencia tal como se la conoce , se tiende a desafiar las normas, se asumen conductas de riesgo, trsgreden lo establecido y parece no haber nada imposible.
Entre estas conductas , es que encontramos los embarazos no deseados, riesgo de contraer enfermedades de transmision sexual, ya que en muchas ocasiones , el desafio es no usar  ningun metodo anticonceptivo.
No podemos olvidar que la adolescencia en si misma es una etapa de crisis, por la que la gran mayoria pasa.
La adolescente madre  no escapa  a esta realidad. Su identidad adulta asi como la de su pareja, estan en proceso, no se han conformado aun.
Por esta razon hablamos de una crisis(adolescencia) dentro de  otra crisis (maternidad adolescente).
Por todo esto el adolescente no debe de transitar sola/o esta etapa, necesita el apoyo familiar , una contencion que ayude a madurar  esta etapa , muchas veces es aconsejable  una terapia.

lunes, 26 de septiembre de 2011

EMBARAZO EN LA ADOLESCENCIA, FELICIDAD O TERROR?

Ésta es una situación difícil de entender, ya que, aunque la mayoría de las personas lo considera como terror, esto depende del criterio y punto de vista de cada persona.
Por ejemplo, hay casos en los que a pesar de que no se esperaba un embarazo, éste es el resultado de una relación maravillosa, basada en el amor y lo aceptan con responsabilidad y alegría porque, a pesar de si inexperiencia y, si es el caso, cuentan con el apoyo de sus familias y la sociedad, podrán alcanzar la madurez que en su momento les falto.
Es normal tener relaciones sexuales en el noviazgo?
Hoy en día los jóvenes encuentran una mayor aceptación por parte de la sociedad para ser activos sexualmente, pero un embarazo sigue siendo condenado.
Hace algunos años resultaba "normal", que una joven adolescente de entre 13 y 14 años de edad se casara generalmente con un hombre mayor que ella y tuviera familia (hijos). Hoy en día con lo de la liberación femenina, las mujeres quieren ser independientes por sus propios meritos, es decir, necesitan estar solteras más tiempo para sentirse realizadas.
El verdadero problema de esta situación es que las niñas-mujeres y los niños-hombres adquieren primero la capacidad de procrear, aprox. 4 o 5 años, antes de alcanzar su madurez emocional.
No es fácil responder a esta pregunta, ya que depende mas que nada, del criterio y punto de vista de cada persona o de la pareja, y si los dos lo deciden no hay problema, mas que con la sociedad y su propia familia. Como podemos ver, la sociedad se ve involucrada en muchas de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida.



viernes, 23 de septiembre de 2011

Discusión

En el estudio se demostró que la deserción escolar en las adolescentes no solamente ocurre durante el embarazo, sino también, en un porcentaje importante (40%) antes del embarazo. Sin embargo, sólo el grupo de adolescentes que deserta durante el embarazo ha sido identificado por las instituciones y organismos gubernamentales y no gubernamentales, como MIDEPLAN, Ministerio de Educación, SERNAM, CELADE y CEPAL entre otros, señalando que el problema de la deserción escolar en el grupo de las adolescentes ocurre a causa del embarazo4,14-17.
La baja escolaridad que alcanzan estas adolescentes y la dificultad para reinsertarse al sistema escolar, tiene un efecto negativo en la formación del capital humano y la superación de la pobreza de estas adolescentes, realidad que también ha sido reportada por Troya18. Contrapuesto con lo anterior, Evans19 comprobó que cuando las adolescentes se mantienen en el sistema escolar, tienden a posponer su primer embarazo y a usar métodos anticonceptivos.
El rendimiento escolar de estas adolescentes, durante su permanencia en el sistema era malo, puesto que la repitencia se presentó en un alto porcentaje en ambos grupos, cifra que se encuentra por sobre el promedio general nacional, que es alrededor de 10%14. Estos hallazgos concuerdan con Meléndez20, quien además señala que la deserción escolar es el último eslabón en la cadena del fracaso escolar y que un alumno repitente tiene alrededor de 20% más de probabilidad de abandonar el sistema escolar.
Los motivos de deserción escolar, en aquellas adolescentes que desertaron previo al embarazo, coinciden con los señalados por los jóvenes de nuestro país en la encuesta CASEN 2000, del Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN)14. Aun cuando este estudio coincide con varias investigaciones que señalan al embarazo como causa de deserción escolar, éstos no escudriñan en ella17. La vergüenza y las complicaciones del embarazo, como el síndrome hipertensivo y el parto prematuro, son las razones específicas que señalaron las adolescentes en esta investigación.
Las adolescentes que desertaron previo al embarazo, estaban en su mayoría sin ninguna actividad educativa, laboral y recreativa o trabajaban en actividades pseudolaborales y mal remuneradas. Situación que ya había sido detectada en otros estudios realizados por los autores, en la línea del embarazo en la adolescencia2,3.
La baja escolaridad de los padres de las adolescentes y la desvalorización de la educación por parte de ellos, coincide con los hallazgos de Luna21 y Bárcena22, quienes señalan que la baja escolaridad de los padres es un potencial factor de deserción escolar.
Esta investigación permitió detectar al grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo, grupo que resultó ser mucho más vulnerable desde la perspectiva sociocultural, educacional y familiar, que aquellas adolescentes que desertaron durante el embarazo. El estudio demostró además, que el 100% de las adolescentes embarazadas desertaron durante el embarazo, en tanto que la deserción escolar global en Chile, a nivel de enseñanza media, incluyendo a quienes desertaron por razón del embarazo, es de sólo 9,9% (INE, 2002), lo que es un muy fuerte indicador del impacto que el embarazo tiene en este grupo de adolescentes.
Los autores consideran como limitación del estudio, la imposibilidad de conocer los antecedentes del grupo de adolescentes que deserta del sistema escolar sin estar embarazadas, lo que impide hacer un estudio comparativo más profundo, aun cuando ello no constituye uno de los objetivos de la investigación, puesto que el estudio se realizó en adolescentes embarazadas que ingresaron a tener su parto en la maternidad del Hospital Guillermo Grant Benavente, Concepción.

Resultados

De 100% de las adolescentes estudiadas, el 60% desertaron durante el embarazo, el 40% restante ya había desertado del sistema escolar previo al embarazo.
Las adolescentes pertenecían al nivel socioeconómico bajo, pero al clasificarlas según el índice específico de medición del nivel socioeconómico, presentaron diferencias significativas, puesto que el grupo de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, pertenecían en un mayor porcentaje al subnivel de miseria (19,8% vs 5,4%), p <0,001 (Tabla 1).
Como se observa en la Tabla 2, las adolescentes embarazadas en ambos grupos, eran en su gran mayoría solteras, especialmente en el grupo de adolescentes que desertaron previo al embarazo, las cuales en el 91,3% eran solteras versus 80,8% en el otro grupo (p <0,01).
Con respecto al antecedente del nivel de escolaridad, hubo una fuerte diferencia significativa entre los grupos, ya que el 43% de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, sólo alcanzaron un nivel de escolaridad básica versus el grupo de adolescentes que desertaron durante el embarazo, donde sólo el 11,6% alcanzó este nivel educacional (p <0,001) (Tabla 3).
Al estudiar la repitencia de curso se observó en ambos grupos, un alto porcentaje de esta variable (46,5% versus 36,9%), (p <0,001). En porcentajes acumulados, el 20% de las adolescentes que desertaron previo al embarazo repitió 2 y 3 cursos y el 29,2% de las adolescentes que desertaron durante el embarazo repitió hasta 4 cursos. Estas diferencias no son estadísticamente significativas. Tabla 4.
En el grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo, los principales motivos para la deserción fueron el problema económico y en el 27,6% de los casos, los problemas familiares, entre los que se destacan el abandono del padre y la separación de los padres. En tanto, en el grupo de adolescentes que desertó durante el embarazo, estos motivos corresponden a la vergüenza (41,6%) y las complicaciones obstétricas (31,7%). En 6 casos el colegio puso obstáculos para continuar los estudios (4,2%).
De las adolescentes embarazadas con deserción escolar previa al embarazo, el 68,6% no realizaba actividad educativa, laboral o recreativa organizada tendiente a utilizar constructivamente el tiempo libre. El 29,1% de las que trabajaba, lo hacía en actividades pseudolaborales y mal remuneradas.
Se ha comprobado que a menor educación de los padres mayor deserción escolar de los hijos, en este estudio también se comprobó esta relación, puesto que el 38,5% de las madres de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, tenían enseñanza básica, versus 48,8% de las madres de las adolescentes que desertaron previo al embarazo, estas diferencias son estadísticamente significativas (p <0,005).
En ambos grupos, el padre presentaba mayor porcentaje de enseñanza media, 43,0% en el grupo de adolescentes que desertó previo al embarazo y 54,6% en el que desertó durante el embarazo. Diferencias estadísticamente significativas (p <0,05).
En cuanto al analfabetismo de los padres, sólo se encontraron tres casos, que pertenecían al grupo que desertó previo al embarazo.
Debido, probablemente, al nivel de escolaridad de los progenitores de las adolescentes en estudio, el 39,5% de los padres según relataron las adolescentes que desertaron previo al embarazo, no valoraban la educación de sus hijas, versus el 13% de los padres de las adolescentes que desertaron durante el embarazo. Estas diferencias fueron estadísticamente significativas (p <0,001). Tabla 5.
Con relación a la posibilidad de reinsertarse al sistema escolar después del nacimiento de su hijo, la mayoría (79,2%) de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, lo encontraba posible, versus 52,3% del grupo que desertó previo al embarazo (p <0,001).
Las razones que señalaron las adolescentes que desertaron previo al embarazo, para no reinsertarse al sistema escolar fueron el criar al hijo (46%) y tener que trabajar (26%), en cambio, las adolescentes que desertaron durante el embarazo sólo señalaron como motivo la crianza del hijo (100%).
La mayoría de las adolescentes que desertaron durante el embarazo, tenían aspiraciones educacionales futuras, 86,9% versus 67,5% en el grupo de las adolescentes que desertó previo al embarazo (p <0,01). De ellas, el 40,7% y el 41,4% respectivamente, aspiraba lograr un título técnico-profesional (NS).















Pacientes y metodos


Para la determinación del tamaño de la muestra a analizar, se consideró que el número de embarazadas adolescentes en un período fijo de tiempo, es un proceso de naturaleza estocástica, que se mantiene relativamente estacionario en el tiempo, lo que implica que, básicamente sus parámetros poblacionales y distribucionales se han mantenido constantes durante los últimos años, Bartoszynski y Niewiadomska-Bugaj (1996). De acuerdo con este criterio, la muestra consistirá en un segmento de este proceso de longitud tres meses, lo que determina, de acuerdo a la información histórica disponible (el número promedio de embarazos adolescentes anuales en el Hospital Guillermo Grant Benavente de Concepción, es de aproximadamente 1.100 casos), aproximadamente 25% del total, es decir, 275 casos.
En la práctica la muestra fue de 223 adolescentes embarazadas, de las cuales se excluyeron 7 adolescentes que habían terminado la enseñanza media al momento de embarazarse, por lo tanto, 216 adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar fueron válidas para el período. Este tamaño muestral, con 95% de confianza, tiene una precisión de aproximadamente de 65% en el caso más desfavorable y de 2% de precisión en el más favorable, lo que satisface las necesidades del estudio.
El estudio incluyó a todas las adolescentes embarazadas (223), que ingresaron a tener su parto, al Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Guillermo Grant Benavente, Concepción, Chile, en el período comprendido entre el 01 de septiembre al 31 de diciembre de 2001.
Se realizó un estudio comparativo, de corte transversal y correlacional. El grupo en estudio estuvo constituido por las adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar. Hubo dos subgrupos: uno compuesto por las adolescentes embarazadas que desertaron del sistema escolar antes del embarazo (86 casos) y otro por aquellas que desertaron durante el embarazo (130 casos).
Los datos se obtuvieron a través de una entrevista personalizada y la información obtenida a través de ésta, se vació a un instrumento codificado, con preguntas cerradas y abiertas, diseñado de acuerdo a los objetivos de la investigación, durante su hospitalización en la maternidad del Hospital Guillermo Grant Benavente. Además, se realizaron visitas domiciliarias, para evaluar el entorno social y familiar de los hogares de las adolescentes en diferentes localidades de la octava región y establecer así el nivel socioeconómico (NSE), según índice específico de medición de éste y escala de Graffar.
El índice de Graffar para medición del NSE, lo define en alto, medio, bajo y miseria. Posteriormente, para subclasificar el nivel socioeconómico bajo, se utilizó el índice específico de medición del NSE, que lo divide en bajo-alto, bajo-medio y miseria.
Los datos obtenidos fueron registrados en un instrumento diseñado de acuerdo a los objetivos, el cual fue previamente validado y luego se ingresaron a una planilla de cálculo Excel XP, Windows XP.
Los datos fueron resumidos en tablas y figuras, el análisis estadístico de los resultados y la comparación estadística de los grupos estudiados se efectuó mediante la aplicación de diversas pruebas estadísticas de acuerdo al tipo de variable estudiada, chi cuadrado, prueba no paramétrica de Mann y Whitney para muestras independientes y t-Student. Considerándose significativas todas aquellas diferencias con un valor p <0,05.